Células Madre y Fotorreceptores
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El trasplante celular se trataría de implantar células del epitelio pigmentario o células madre procedentes de embriones o del propio afectado que en condiciones adecuadas podrían evolucionar hacia fotorreceptores.

Diferentes grupos en el mundo están investigando sobre el uso de trasplantes de retina en el tratamiento de las enfermedades hereditarias de retina incluyendo la Retinosis Pigmentaria y la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE). Estos trasplantes no implican el trasplante de toda la retina. El tejido trasplantado se coloca en la parte central de la retina, la mácula, que es el área de la retina encargada de la agudeza visual.

Algunos de estos estudios han evaluado el trasplante de retina humana en modelos de animales con enfermedades de retina con algún éxito. En condiciones tales como la DMAE, en la que la enfermedad afecta principalmente a la mácula y la visión periférica es relativamente normal, se han llevado a cabo trasplantes de retina periférica del propio paciente para colocarla en su mácula con éxito variable. La técnica no sería apropiada en RP ya que la retina periférica también está afectada. Otros estudios están evaluando el trasplante de hojas de células retinianas desarrolladas en un laboratorio.

ENSAYOS CLÍNICOS ACTUALES SOBRE TRASPLANTES CELULARES

Actualmente se está llevando a cabo un ensayo en EEUU que evalúa el beneficio potencial del trasplante de células de retina en desarrollo. Los investigadores informan de que el implante de una hoja de células en desarrollo fetales retinianas y de epitelio pigmentario retiniano debajo de la mácula de 6 pacientes con RP y 4 pacientes con DMAE mejoró su agudeza visual en 3 de los enfermos de RP y en 2 de los pacientes con DMAE. Un paciente de RP que había recibido un trasplante dos años antes continúa manteniendo una visión mejor. Este grupo cree que el trasplante de células de retina con el soporte de la capa superficial de células de epitelio pigmentario de retina es más efectivo que el implante de sólo una hoja de células de retina. Este tipo de tratamiento está todavía por desarrollar y hasta que no se lleven a cabo ensayos clínicos más extensos es difícil valorar el potencial de esta forma de terapia. Tampoco se sabe a día de hoy cómo funciona este tratamiento. Puede ser a través de la producción de factores neurotróficos a través del tejido fetal trasplantado que nutran las células de retina restantes.

CELULAS MADRE

Las células madre y las células progenitoras pueden ser programadas para generar múltiples tipos de células. Algunos estudios sugieren también que las células con potencial regenerador pueden ser aisladas no sólo de la masa interior de células de los blastocitos (células madre embrionarias), sino también de tejidos adultos (células madre de adultos o somáticas). Intentos exitosos basados en el uso de dichas células ofrecerían enormes posibilidades de tratar un vasto rango de enfermedades.

En el área de las degeneraciones de retina, sin embargo, el trabajo no está del todo preparado todavía para ser probado en pacientes humanos. Los estudios experimentales han demostrado que las células madre y algunas células oculares progenitoras son capaces de diferenciarse en tipos de células de retina específicos tanto in vitro como siguiendo el trasplante. Sin embargo, es necesario resolver un número de obstáculos técnicos antes de que las células madre se puedan usar con seguridad para propósitos terapéuticos. Son necesarias las manipulaciones in vitro para derivar y mantener las células madre y esto significa hoy en día el uso de protocolos que limitan el uso clínico de estas células (por ejemplo contaminación con patógenos animales). También es necesario evaluar cuidadosamente el crecimiento incontrolado de células después del trasplante.

Otro planteamiento implica promover una expansión in situ del pequeño acervo existente de células endógenas retinianas madre o progenitoras. Esto no sólo eliminaría la necesidad de “cosechar” y trasplantar las células, sino que también sortearía los retos inmunológicos asociados con el trasplante. Este planteamiento requiere sin embargo un mayor entendimiento de los mecanismos que controlan el desarrollo normal de células y, de ese modo, de los factores exógenos que pueden ser usados para estimular la neurogénesis, ya que los acervos existentes parecen incapaces de contribuir espontáneamente a ningún tipo de reparación. También sigue siendo una incógnita si la aplicación de factores exógenos será capaz de conducir la migración de estas células a las áreas afectadas y de promover su integración funcional con el resto del tejido.

A pesar de las cuestiones prácticas y éticas y del hecho de que muchas noticias optimistas han sido refutadas, el campo de las células madre está evolucionando rápidamente, captando intereses sociales y técnicos. Ha cuestionado ciertamente los antiguos dogmas que afirmaban que la regeneración y la reparación del “CNS” humano no eran posibles.

Es necesario intensificar los esfuerzos para conseguir mejorar las perspectivas de desarrollar terapias efectivas basadas en el uso de células madre y progenitoras, pero evitando al mismo tiempo el entusiasmo no crítico, que en última instancia retrasarán el avance de esta prometedora área de investigación.

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