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El síndrome de Usher es la entidad más frecuente dentro de las formas sindrómicas de Retinosis Pigmentaria (RP). Se trata de un conjunto de enfermedades caracterizadas por la asociación de la RP, pérdida de la audición y en algunos casos alteración del equilibrio.
Este síndrome representa aproximadamente el 3-6% de las sorderas congénitas y entre el 3-18% de las RP sindrómicas. Se hereda de forma autonómica recesiva aunque se han descrito casos excepcionales de herencia dominante.
Una de las mayores dificultades que experimentan las personas aquejadas de este síndrome es el aislamiento que sufren debido a la pérdida progresiva tanto de la visión como de la audición.
Existen 3 tipos diferentes:
El síndrome de Bardet-Biedl es una enfermedad hereditaria que se transmite de forma autosómica (ambos padres son portadores), en la que se asocia RP, retraso, mental (frecuentemente de tipo moderado), obesidad, enfermedades renales, polidactilia (más de cinco dedo) e hipogonadismo (genitales pequeños). Otras alteraciones menos frecuentes son: problemas en el lenguaje, estrabismo, cataratas, asma, diabetes, fibrosis hepática, sordera, problemas cardíacos, alteraciones dentales, y del paladar.
Son afecciones degenerativas severas del sistema nervioso debidas a un acúmulo de lipoproteínas (ceroides y lipofuscina) en las neuronas y otras células viscerales y musculares. En el ojo causan anomalías en los FR y en las células ganglionares de la retina.
Se distinguen cuatro formas clínicas en función de la edad de presentación: infantil, juvenil, adulta y atípica. Las dos primeras presentan un deterioro neurológico progresivo asociado a RP severa. En las formas adulta y atípica la afectación visual es poco frecuente.
Se caracteriza por presentar nefronoptisis familiar juvenil con insuficiencia renal asociada a RP de diferentes tipos: amaurosis congénita de Leber, retinitis punctata albescens, RP típica o en sector.
Otras manifestaciones sistémicas son retraso mental, ataxia cerebelosa, fibrosis hepática o sordera neurosensorial.
Es una enfermedad mitocondrial que se caracteriza por presentar oftalmoplejía externa progresiva, RP del tipo conos-bastones y trastornos en la conducción cardiaca. Con menos frecuencia manifiestan cataratas, ataxia cerebelosa, sordera neurosensorial, retraso mental y baja estatura.
Se trata de una lipoidosis por acúmulo de ácido fitánico en plasma como consecuencia de una deficiencia enzimática. Las manifestaciones sistémicas son RP, polineuropatía periférica, ataxia cerebelosa, sordera, ictiosis, arritmias cardíacas, displasia epifisaria, alteraciones pupilares y cataratas.
El síntoma ocular inicial más frecuente es la ceguera nocturna, que se presenta antes de la tercera década. La agudeza visual se puede conservar durante años.
Respecto al tratamiento, la dieta libre de ácido fitánico puede prevenir la progresión de la afectación ocular y sistémica.
Se define como RP atípica de inicio temprano asociada a sordera neurosensorial progresiva, diabetes mellitus, obesidad y nefropatía.
Se caracteriza por una mala absorción de las grasas presente desde el nacimiento con niveles séricos disminuidos de vitaminas liposolubles, lípidos y lipoproteínas. Otros hallazgos sistémicos son acantocitosis y alteraciones neuromusculares.
Hacia el final de la primera década se presentan las manifestaciones clínicas de la RP, habiéndose descrito también cataratas y nistagmus.
Los suplementos de vitaminas A y E desde el primer año de vida han logrado prevenir el desarrollo de las alteraciones neurológicas y de la retinopatía.