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Barcelona lidera la investigación del grafeno en el ámbito de la biomedicina

FUENTE: LA VANGUARDIA  12/04/2016

Con la edad, la mácula, una fina capa de la retina, comienza a degenerar y acaba provocando pérdida de visión. En algunas personas, no obstante, esa degeneración comienza mucho antes y no está ligada a la vejez sino a la herencia genética. Se trata de la retinitis pigmentosa, una enfermedad que provoca la ceguera hacia los 40 años de edad y para la que por el momento no existe cura. Aunque no todo está perdido. “Las personas que sufren degeneración macular o retinitis pigmentosa tienen el nervio óptico intacto. Por tanto, podríamos estimularlo mediante implantes novedosos, flexibles que se adapten bien a la curvatura de la retina, de materiales basados en el grafeno, altamente biocompatibles, de manera que el nervio óptico lograra captar imágenes del exterior”, ha asegurado José Antonio Garrido, profesor de investigación Icrea del Institut Català de Nanociència i Nanotecnologia (ICN2), durante la presentación de la nueva línea de trabajo dedicada a las tecnologías biomédicas que justo ahora se inaugura dentro del marco del ambicioso proyecto europeo Graphene Flagship.

Estos implantes de retina son una de las posibles y prometedoras aplicaciones del grafeno y de otros materiales bidimensionales, llamados así porque tienen el mínimo de finura posible –en el caso del grafeno, una capa atómica de espesor- lo que hace que tengan mucha más área que volumen. Por sus propiedades, estos nuevos materiales podrían tener muchas aplicaciones biomédicas terapéuticas, que son las que justamente se propone explorar esta nueva iniciativa. “En los próximos cuatro años vamos a intentar desarrollar implantes novedosos, que aporten propiedades que hasta ahora no existían y que nos permitan desde monitorizar la epilepsia, hasta tratar el párkinson o la depresión profunda que no remite con fármacos ”, afirmaba Garrido.

Un desafío científico

Por el momento, la iniciativa se centrará en tres ámbitos muy concretos: la oftalmología, la neurología y la cirugía. Y tratará de evaluar cómo se comportan estos materiales en comparación con la tecnología electrónica ya existente. Para Kostas Kostarelos, de la Universidad de Manchester y colíder de la iniciativa junto a Garrido, “llevamos trabajando un par de años para poner en parcha este paquete. Es el primer intento del Graphene Flagship para involucrar de forma seria a la comunidad biomédica, y resulta un desafío político y científico. Intentaremos mantener unas expectativas realistas sin dejar de lado un enfoque futurista de todo lo que estos nuevos materiales pueden comportar”.

Para ilustrar en qué medida el grafeno y otros materiales bidimensionales podrían mejorar el tratamiento de algunas enfermedades, Rosa Villa, investigadora del Centro Nacional de Microelectrónica (CNM-IMB-CSIC, CIBER-BBN), ha explicado cómo a los pacientes con depresión profunda a los que se aplica estimulación profunda mediante la inserción de electrodos en el cerebro que aplican pequeñas descargas eléctricas, se les deben cambiar esos electrodos cada cierto tiempo porque al estar en un medio muy oxidativo como el que impera en el organismo, se acaban corroyendo.

Además, esos electrodos captan muy poca información. En cambio, si esos electrodos estuvieran hechos de grafeno, “permitirían una mayor interacción con el organismo, no haría falta cambiarlos tan a menudo. Nos permitirían hacer resonancias magnéticas de los pacientes para monitorizar si mejoran y podríamos obtener una mayor densidad de información”, ha explicado esta científica. Incluso se podrían diseñar dispositivos que transportaran moléculas biológicas capaces de llegar hasta zonas concretas del organismo y liberar allí fármacos.

Las aplicaciones de estos materiales no se detienen aquí y los expertos aseguran que incluso podrían ayudar a las personas con movilidad reducida a controlar desde la silla de rueda a prótesis o sus hogares domóticos. “Estos implantes serán capaces de leer la señales del córtex motor y de traducirlas en órdenes”, apostillaba Garrido, para quien seguramente los primeros implantes que comenzarán a aplicarse son aquellos menos invasivos. “Por ejemplo, para realizar un mapeado del cerebro y monitorizar su función antes de una operación”, decía.

El Graphene Flagship

El Graphene Flagship cuenta con un presupuesto de 1000 millones de euros y tiene 10 años de duración. Es un proyecto pionero, la mayor iniciativa europea y mundial hasta la fecha destinada a investigar el grafeno y otros materiales bidimensionales, con el fin de llevarlos del laboratorio a la sociedad. Se inició, como el proyecto Cerebro Humano, el otro gran buque insignia de la Comisión Europa, en 2013 y en él participan 150 miembros de 20 países distintos.

Se divide en distintos paquetes de trabajo, cada uno de ellos centrado en un tema, desde salud y medio ambiente, hasta energía, sensores o biomedicina. Que la puesta en marcha de esta nueva línea se haya celebrado en Barcelona no es casualidad: la capital catalana es líder en investigación biomédica a nivel europeo y también en la ciencia de materiales bidimensionales, con el ICN2 a la cabeza.

Puedes consultar la noticia original en el siguiente enlace:

LA VANGUARDIA

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