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Canasta para salir del túnel

EL DIARIO VASCO. 01.10.2012

Encontrar un producto en una balda de un supermercado se convierte en una exhaustiva tarea de escaneo visual. Dar con las monedas caídas en el suelo, en un auténtico desafío propio de los mejores cazatesoros. El día a día de los 200 afectados por la retinosis pigmentaria en Gipuzkoa no resulta nada fácil. La enfermedad, que en realidad son varias degenerativas y hereditarias, afecta a la retina y produce una grave disminución de la capacidad visual de manera progresiva, en algunos casos, incluso ceguera. Ayer, muchos donostiarras pudieron comprobar qué se siente al padecer esta dolencia dentro de las actividades organizadas en la capital guipuzcoana por la asociación Begisare, con motivo de la celebración del día internacional de la enfermedad. Uno de los principales atractivos fue el jugador del GBC David Doblas, que colaboró para «hacer más visible esta enfermedad». Y lo hizo como mejor sabe, con la canasta y el balón de baloncesto.

El pívot cántabro fue el encargado de guiar a los niños que se acercaron a la cancha instalada en el Boulevard. No fue tarea fácil porque los pequeños intentaban encestar en las mismas condiciones en que lo harían los afectados de la retinosis pigmentaria, a través de un campo de visión de túnel de unos tres centímetros de diámetro simulado con un cono negro. No muchos balones entraron en el aro, pero fueron muchos los pequeños y padres que sintieron en sus propias carnes lo que viven cada día estos los afectados. Ese fue precisamente uno de los objetivos principales de la asociación, «que la población entienda qué se siente al padecer esta enfermedad, que sepan que si nos chocamos con alguien o con algún objeto no es que hayamos bebido o que vayamos a lo nuestro», explicó la presidenta de Begisare, Itziar González. A primera vista, los afectados no presentan ninguna anomalía en sus ojos y la mayoría no camina con la ayuda de un bastón o de un perro lazarillo, lo que les identificaría con una persona con problemas de visión, pero su campo visual sí está muy limitado.

Otra de las pruebas fue una gimkana en la que se recrearon las situaciones, para muchos rutinarias, que, sin embargo, se convierten en verdaderas dificultades para quienes padecen retinosis pigmentaria. Además, se instalaron otras dos carpas, en una de ellas se informó sobre la enfermedad y sobre cómo colaborar con la asociación y la última de ellas se destinó a la venta de bocadillos, cuya recaudación se destinó a la investigación de esta dolencia. Un trabajo que emprenden desde 2008 en el Instituto Biodonostia y que supone una esperanza para los afectados, como José Luís Arizaga. Además de la investigación, destaca el apoyo por parte de Begisare: «Ayuda mucho hablar con otros afectados que entienden qué se siente. Te comprenden de una manera que otros no pueden».

URL: www.diariovasco.com/v/20121001/al-dia-local/canasta-para-salir-tunel-20121001.html

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