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«La bioingeniería está cambiando la forma de afrontar las enfermedades» Elena de Juan Dtra. del Máster de Ingeniería Biomédica de Tecnun

Diario Vasco, 15.03.2010

Acaba de ser nombrada por la Asociación Internacional de Ingeniería de Tejidos y Medicina Regenerativa asesora del Comité Científico para la conferencia anual Termis, un encuentro que reunirá en septiembre en Australia a los mayores especialistas de Asia-Pacífico en la materia. Natural de Pamplona e ingeniera industrial de formación, Elena de Juan, directora del Máster de Ingeniería biomédica de Tecnun, es una apasionada de esta actividad, un sector industrial en auge que está recibiendo un fuerte impulso en Gipuzkoa y el País Vasco, gracias al cual Euskadi «está ganando visibilidad» entre la comunidad científica internacional. Su pasión por esta disciplina surgió tras completar su formación en EE UU y se sustenta en «la posibilidad que da a un ingeniero de salvar vidas», ya que la bioingeniería, y en concreto la ingeniería biomédica «está cambiando la forma de abordar las enfermedades, tanto su detección como su tratamiento».

– ¿Qué es exactamente la bioingeniería?
– Aplicar conceptos propios de la ingeniería para solucionar problemas médicos y biológicos. Mi especialidad y la que se está fortaleciendo en Tecnun y CEIT es una de sus ramas, la ingeniería biomédica, la que está ligada al campo de la medicina.

– ¿Podría ser más explícita?
– El cuerpo humano funciona igual que otros elementos, como líquidos, metales… en el sentido de que sus componentes (en este caso células, proteínas…) reaccionan de una manera determinada a diferentes estímulos (frío/calor, presencia de bacterias y virus…). Si a través de la ingeniería descubrimos cómo reaccionan los elementos a los diferentes estímulos y gracias a ese conocimiento somos capaces de hacer materiales resistentes a la vibración, a las mareas, al óxido, al fuego… y sistemas de detección para prevenir catástrofes, ¿por qué no estudiar bajo esos parámetros el comportamiento de nuestro cuerpo para que las células sean capaces de reaccionar como queremos ante determinados estímulos (enfermedades, virus…) para contrarrestarlos y prevenirlos?

– O sea, que se trata de conocer el cuerpo humano como si se tratase de cualquier otro material…
– Pero siempre desde un punto de vista positivo. Conocer para cuidar.

-¿Qué aplicaciones prácticas tiene?
– Productos y tecnologías sanitarias, como equipos médicos, prótesis, dispositivos médicos, de diagnóstico y de terapia, regeneración de tejidos…

– ¿Por ejemplo?
– En el caso de la ingeniería de tejidos se está investigando, por ejemplo, cómo lograr que se regeneren las partes del corazón muertas por un infarto, o la regeneración de la retina… En el fondo se trata de saber qué factores facilitan la regeneración de una parte concreta del cuerpo que se ha desprendido o ha muerto y controlar ese proceso para lograr que las células vuelvan a crear esa pérdida y que lo hagan de la manera que nosotros queremos.

– ¿Incluye eso la lucha contra el cáncer?
– En efecto. Un tumor es un célula que crece desmesuradamente y crea proteínas y otras sustancias que no deberían estar en ese lugar. Desde la ingeniería se puede estudiar su comportamiento mecánico, de modo que se pueda atacar su crecimiento y avance.

– ¿Qué aplicaciones prácticas pueden tener otras disciplinas de bioingeniería que no sean las de regeneración de tejidos?
– Imagina un dispositivo que se inserta en el cuerpo y lo programas para que dosifique cada cierto tiempo una cantidad concreta de antibiótico, insulina, quimioterapia o lo que sea. Incluso un dispositivo inteligente insertado en el cuerpo que es capaz de detectar un virus y al hacerlo expulsa el antídoto. Todas esas ‘máquinas’ contra enfermedades son competencia de los ingenieros biomédicos. Y los descubrimientos y aplicaciones que van surgiendo están cambiando el enfoque de cómo abordar las enfermedades, desde la detección a la diagnosis y tratamiento.

– Se trata de un sector al que se presume un gran futuro, y en el que están surgiendo muchas compañías. Exagerando, se diría que cada investigador que descubre algo crea su empresa ¿Hay riesgo de que se genere un ‘boom’ como el que se vivió hace una década con las ‘puntocom’ y de que también estalle?
– Son disciplinas que no tienen nada que ver. Es cierto que se están creando muchas ‘spin offs’ (empresas nacidas como fruto de una investigación), pero es que en este caso cualquier nuevo descubrimiento es un gran avance porque puede servir para combatir, tratar o curar una dolencia. Y si de ese descubrimiento surge un dispositivo o tratamiento comercializable, es normal que surjan empresas. Hablamos de sanidad, no de servicios, así que es difícil que se produzca un exceso de tratamientos o sistemas de prevención. Aquí cualquier avance vale oro, porque siempre hay algo por descubrir y todo lo que hoy ya existe se puede mejorar.

– En el País Vasco, y en Gipuzkoa en particular, hemos asistido en los últimos años a una explosión de aperturas de centros de investigación, de nuevas empresas… la clase política traslada la imagen de Gipuzkoa y Euskadi como referente en investigación, incluyendo la bioingeniería. Usted que ha estudiado y trabajado fuera ¿en qué situación estamos realmente?
– Hay que ser consciente de que aquí, al menos en bioingeniería, estamos dando los primeros pasos, mientras que en países como Gran Bretaña o Alemania nos llevan diez años de adelanto. Y el retraso de estos países respecto a EE UU es similar. Dicho esto, es cierto que el País Vasco está ganando visibilidad internacional y suena como un lugar en el que se está apostando por la ciencia. Empezamos a tener las infraestructuras, ahora falta formar a los jóvenes para tener la gente que las utilice.

– La apuesta del sector público es clara… ¿pero qué ocurre con la iniciativa privada?
– Es la gran diferencia con EE UU. Allí hay mucha implicación del sector privado a la hora de invertir en investigación científica. Es nuestro punto débil, que hace que aún hoy, cualquier investigador que quiera avanzar cualitativamente deba pasar por EE UU.

– Decía que hay infraestructura pero falta gente. ¿Hay formación adecuada?
– En Tecnun estamos impartiendo la segunda edición del Máster en Ingeniería Biomédica, y este curso 2009/2010 se ha inaugurado el grado de Ingeniería Biomédica, pionero en España. He de decir que es la rama que, proporcionalmente a las plazas ofertadas (35), más solicitudes recibió. Y las consultas para el próximo curso se han disparado.

– ¿Qué salidas tiene para el estudiante?
– Las mismas que un ingeniero, con el añadido de que tiene conocimientos de biología, sanidad… El ingeniero biomédico debe trabajar en equipos multidisciplinares, junto a biólogos, farmaceúticos, médicos… y eso se puede hacer en empresas con unidades de bioingeniería, en consultoras, hospitales, centros de investigación… El abanico es muy amplio. Personalmente, lo que más me atrae de esta disciplina es que esta materia permite a un ingeniero investigar soluciones para salvar vidas.

URL: www.diariovasco.com/v/20100315/economia/bioingenieria-esta-cambiando-forma-20100315.html

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