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La difusión de la luz y un algoritmo ayudan a predecir el grado de catarata

15 marzo de 2011. Diario médico

Investigadores del Laboratorio de Óptica de la Universidad de Murcia (LOUM)
han puesto en marcha un método de detección objetiva del grado de cataratas
utilizando un instrumento de análisis de la calidad óptica que ellos mismos
habían desarrollado hace unos años para otras aplicaciones.

Analizar la forma y distribución de la luz en imágenes retinianas ha
permitido crear algoritmos que cuantifican el estado del ojo.

El estudio, publicado en la revista PLoS One por el grupo de excelencia
investigadora que dirige el catedrático de Óptica Pablo Artal, se llevó a
cabo con la colaboración de pacientes del Servicio de Oftalmología del
Hospital Virgen de la Arrixaca, dirigido por José María Marín.

Fórmulas matemáticas

El método ideado por este grupo de investigación consiste en iluminar el ojo
con un láser infrarrojo (invisible) y registrar la imagen del punto
reflejada en la retina con cámaras digitales. Si la imagen registrada es
pequeña y compacta, el ojo tiene una buena calidad óptica. Sin embargo, si
la imagen es una mancha extendida la persona no disfruta de una buena
visión: ‘Analizando la forma y distribución de la luz en esas imágenes
retinianas hemos creado unas fórmulas matemáticas que nos permiten
cuantificar el estado del ojo’, señala Artal, que explica que las cataratas
se producen cuando el cristalino se vuelve opaco y la retina se torna
lechosa y difunde la luz.

Por esta razón las imágenes que se registran en pacientes con este problema
‘aparecen en forma de manchas extensas’. Según el investigador, el método
tiene varias ventajas. Por un lado, se trata de una clasificación objetiva
de las cataratas pues se mide el índice de difusión de la luz con el OQAS,
las siglas en inglés de un instrumento de análisis de la calidad óptica
(Optical Quality Analysis Sistem) que este grupo desarrolló hace años para
otras aplicaciones como la cirugía refractiva, y que ya se ha incorporado a
muchos centros de oftalmología en el mundo, como la Clínica Mayo de Estados
Unidos.

La luz que importa en la catarata es la que va hacia el ojo, que entra
en la retina; pero con el método tradicional en realidad se ve la luz que se
refleja hacia fuera.

Las cuantificaciones realizadas con ese método podrían desvelar los motivos
por los que muchos pacientes se quejan de no ver bien a pesar de que su
agudeza visual es buena: ‘Con este índice se ve la catarata incipiente y
puede hacerse un diagnóstico más temprano y adelantarse la operación para
evitar una etapa prolongada de deterioro visual’.

Subjetividad

Una utilidad complementaria del índice que Artal comenta es la de ayudar a
protocolizar la indicación de operación a partir de un grado concreto de
catarata. Otra ventaja es que la medición del OQAS para el diagnóstico de
catarata es más objetiva que el método de la observación.

Según el investigador, los oftalmólogos miden la agudeza visual y miran el
cristalino en la lámpara de hendidura y diagnostican según el aspecto a ojo
de la lente, lo que entraña cierta subjetividad: ‘La luz que importa en la
catarata es la que va hacia el ojo, la que entra en la retina, porque es la
que tiene efecto en la visión; pero cuando el médico la observa con el
método tradicional, en realidad ve la luz que se refleja hacia fuera. Y esto
técnicamente es muy importante porque a veces la lente vista desde fuera
puede parecer normal. Sin embargo, cuando la luz penetra hacia el ojo esta
lente la distorsiona debido a opacidades no advertidas.

Artal cree que es esto lo que ocurre cuando los pacientes insisten en las
consultas de oftalmología en que ven mal a pesar del diagnóstico de buena
agudeza visual.

Esta investigación ya se considera cerrada por el quipo del LOUM, volcado
ahora en el estudio de calidad de la lágrima, que tiene implicaciones en la
patología del ojo seco. La ventaja principal de utilizar el OQAS, aparato
que se ha desmantelado para introducir una nueva aplicación, es que la
lágrima puede cualificarse sin tocar el ojo, frente al sistema convencional
que consiste en introducir un papelito secante.

También en este caso se utilizará la difusión de la luz y se harán fórmulas
matemáticas para establecer los distintos grados de daño en la lágrima: ‘Las
personas con ojo seco a los pocos segundos de no parpadear ven borroso.
Podremos probar la eficacia de varios tratamientos a partir de las medidas
ópticas que obtengamos, y se podrá hacer sin métodos invasivos’.

Los autores medirán cuántos segundos tarda la lágrima en emborronarse tras
la ausencia de parpadeo, lo que puede ser un indicador en la enfermedad del
ojo seco, de complicado diagnóstico. También se integrarán pacientes del
Hospital Virgen de la Arrixaca, de Murcia.

URL: oftalmologia.diariomedico.com/2011/03/08/area-cientifica/especialidades/oftalmologia/difusion-luz-y-algoritmo-ayudan-predecir-grado-catarata

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