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Un día entre pinturas, esculturas y arquitectura en el Guggenheim Bilbao

Sábado, 07/11/2009

El sábado 7 de noviembre 33 miembros de Begisare y acompañantes participaron en la excursión que organizamos para visitar el museo Guggenheim. A pesar de que el tiempo no acompañó y de que, debido a una avería en el autobús que nos tenía que llevar a Bilbao salimos con bastante retraso, la visita guiada tanto de las exposiciones temporales y permanentes como del edificio en sí, fue muy interesante.

Comenzaron explicándonos la historia del edificio, su complicada arquitectura exterior e interior, la distribución de todo museo alrededor del atrio central y la curiosa carencia de pilares que hace que los espacios sean muy versátiles.

Posteriormente nos mostraron algunos cuadros del impresionismo, con detalles tanto técnicos como “chascarrillos” de los pintores, lo que hizo muy ameno el recorrido.

A continuación pasamos a la exposición temporal de maquetas de edificios del arquitecto Wright que, desde su inauguración el pasado 22 de octubre, ha sido un éxito absoluto. La arquitectura de Frank Lloyd Wright destaca por potenciar la calidad de vida con edificios adecuados a su tiempo, al lugar donde se ubican y a las personas que los utilizan, visitan o viven en ellos; además, es relevante por el uso innovador de los materiales y por la integración de los edificios en su entorno y en la naturaleza. Fue el principal exponente de la arquitectura orgánica, caracterizada por prescindir de los espacios compartimentados y por proyectar edificios abiertos al exterior mediante cubiertas planas y terrazas, con abundante luz natural e integrados en el entorno.

Para finalizar nos mostraron una parte de la exposición permanente del museo, la culebra, que pone de manifiesto que hay que ser cuidadoso con lo que uno habla, ya que nunca se sabe si te pueden estar escuchando.

Una vez terminada la visita, algunos se quedaron a ver el museo más detenidamente mientras que otros, aprovechando la pequeña tregua que nos dio el tiempo, fueron a dar una vuelta por la renovada Bilbao. Después, ya con un poco de hambre debido a la hora, nos juntamos todos a comer en el restaurante del mismo museo. Y una vez tomado el postre y el café nos dirigimos al autobús para hacer el camino de vuelta.

Un día diferente entre amigos visitando la joya del Cantábrico, el Guggenheim Bilbao.

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